El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, se han reunido este jueves en Beijing en una cumbre que aborda la guerra en Irán y el futuro del control de armas a nivel global. La reunión, que tiene lugar en un contexto de tensiones geopolíticas y colapso de los acuerdos de no proliferación, busca redefinir el equilibrio de poder entre las dos potencias.
Durante el encuentro, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, declaró que la delegación norteamericana espera convencer a la cúpula china de que desempeñe un papel más activo en la contención de Irán en el Golfo Pérsico. «Queremos que China juegue un papel más activo en Irán», afirmó Rubio, según fuentes de la delegación citadas por un canal de noticias internacional.
Un escenario de colapso del control de armas
La cumbre coincide con la undécima Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT), que se celebra en Nueva York, y que se encamina hacia un tercer fracaso consecutivo para producir un documento de consenso. Además, el tratado Nuevo START expiró el pasado 5 de febrero, dejando a las dos mayores potencias nucleares sin un marco binacional de limitación de arsenales.
Analistas chinos consideran que de esta cumbre no saldrá un gran pacto global sobre armas, sino «solo inestabilidad gestionada», en un escenario donde tanto Pekín como Washington intentan asegurar sus intereses estratégicos sin ceder terreno.
No habrá un gran acuerdo, solo inestabilidad gestionada. Ambas partes tratarán de evitar una confrontación directa mientras disputan por la influencia regional.
El frente iraní y la mediación china
China, que mantiene estrechos vínculos económicos y diplomáticos con Irán, se perfila como un mediador potencial en el conflicto del Golfo. Mientras que Estados Unidos busca que Pekín presione a Teherán para moderar sus actividades militares, China pretende reequilibrar el orden de seguridad global y reducir la influencia unilateral de Washington en la región.
La cumbre, que se prolongará durante toda la jornada del jueves, no tiene prevista una declaración conjunta inmediata, pero podría sentar las bases para futuras conversaciones sobre control de armas y la situación en Oriente Próximo. El encuentro se produce apenas días después de que el ministro de Asuntos Exteriores indio, Subrahmanyam Jaishankar, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, discutieran en Moscú la cooperación en comercio, energía y tecnología, según informó el propio Jaishankar en la red social X.




