El senador republicano Lindsey Graham respaldó este domingo la propuesta del presidente Donald Trump de condicionar cualquier acuerdo nuclear con Irán a la expansión de los Acuerdos de Abraham, las iniciativas diplomáticas que normalizaron las relaciones entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Baréin en 2020. La declaración, recogida por medios estadounidenses, sitúa la desnuclearización de Teherán en el centro de un nuevo equilibrio estratégico regional.

La idea de vincular ambas carpetas parte de la premisa de que Irán debe renunciar a su programa nuclear y, al mismo tiempo, avanzar hacia la normalización de relaciones con Israel, como requisito para cualquier acuerdo con Washington. Sin embargo, la iniciativa cuenta con escaso respaldo entre los países árabes del Golfo, según fuentes diplomáticas consultadas.

Trump declaró el sábado que se ha negociado «en gran medida» un trato con Irán y otros países de la región, aunque precisó que el acuerdo «ni siquiera se ha negociado completamente todavía». Las contradicciones en el discurso presidencial reflejan la incertidumbre sobre el estado real de las conversaciones.

La normalización de relaciones entre países árabes e Israel, impulsada durante el primer mandato de Trump, ha sido recibida con frialdad en Teherán, que considera a Israel un adversario estratégico. Para la administración republicana, condicionar el desarme nuclear de Irán a la apertura diplomática con Israel permitiría alterar el equilibrio de poder en Oriente Medio y aislar al régimen iraní, según analistas.

Graham, miembro destacado del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, no ofreció detalles sobre los plazos ni los términos concretos que podría incluir el eventual acuerdo. La propuesta, no obstante, marca un giro en la política exterior de Washington al vincular dos procesos que hasta ahora se habían manejado por separado: la negociación nuclear y la normalización regional.