El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha prohibido la entrada de reporteros a su oficina de asuntos públicos, una medida que los defensores de la libertad de prensa han calificado como un intento de silenciar el periodismo objetivo. La decisión, anunciada este lunes 2 de junio de 2026, convierte el espacio en una zona clasificada, impidiendo el acceso a los periodistas que hasta ahora podían hablar abiertamente con los funcionarios del Pentágono.
Un portavoz de la administración Trump justificó la medida argumentando «necesidades de seguridad nacional», aunque no se precisaron amenazas concretas. La organización sin ánimo de lucro Reporteros Sin Fronteras ha condenado la decisión, calificándola de «un ataque sin precedentes a la transparencia del aparato militar estadounidense».
Los intentos de la administración Trump de silenciar el periodismo objetivo han alcanzado un nuevo mínimo, señaló un defensor de la libertad de prensa tras el anuncio.
La prohibición afecta a la cobertura de la actualidad militar, ya que los reporteros acreditados en el Pentágono dependían de este espacio para contrastar información con altos cargos de Defensa. Desde el inicio del mandato de Donald Trump, las relaciones con la prensa se han deteriorado progresivamente, con restricciones crecientes al acceso de los medios a las instalaciones gubernamentales.
La medida se suma a una serie de acciones ejecutivas que han limitado el flujo de información oficial, como la restricción del acceso a documentos clasificados y la reducción de ruedas de prensa. Organizaciones de derechos civiles han anunciado que estudian recurrir la decisión por la vía judicial, alegando que vulnera la Primera Enmienda de la Constitución estadounidense.




