El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado su indecisión sobre la materialización de un paquete de armas por valor de 14.000 millones de dólares para Taiwán, después de su reciente visita a Pekín y las conversaciones mantenidas con el mandatario chino, Xi Jinping. La postura dubitativa de Trump representa un giro significativo en la política de Washington hacia el estrecho de Taiwán, uno de los puntos de fricción más sensibles en la relación bilateral entre Estados Unidos y China.

Un giro en la política de armamento

Preguntado por los periodistas a bordo del Air Force One, Trump declaró que tomará una decisión en un plazo relativamente breve. «Haré una determinación en los próximos días. Voy a tomar una determinación», afirmó. El paquete, que incluye sistemas de defensa aérea y municiones de precisión, había sido aprobado por la administración anterior y supone uno de los mayores programas de venta de armas a Taiwán en décadas.

El anuncio de Trump se produce tras un encuentro con Xi Jinping en el que está previsto que se abordaran, entre otros temas, las tensiones en torno a Taiwán. Pekín considera la isla como una provincia rebelde y se opone frontalmente a cualquier venta de armas estadounidense, que interpreta como una injerencia en sus asuntos internos y una violación del principio de «una sola China».

Haré una determinación en los próximos días. Voy a tomar una determinación.

Avance israelí en el suroeste de Siria

En un frente geopolítico distinto pero igualmente tenso, fuerzas israelíes han realizado una incursión en el suroeste de Siria, en las provincias de Quneitra y Daraa, bajo el pretexto de «investigar a unos pastores». La operación, que tuvo lugar cerca de la localidad de Jamleh, incluyó registros domiciliarios y detenciones temporales de civiles sirios.

El Gobierno de Benjamin Netanyahu justificó la operación como una medida de seguridad ante la supuesta presencia de pastores que habrían cruzado la línea de alto el fuego. Sin embargo, la incursión se produce en el marco de una creciente presencia militar israelí en el sur de Siria, que Damasco denuncia como una violación de su soberanía y de los acuerdos de desescalada de 1974.

La comunidad internacional no ha condenado de forma explícita la operación, aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores sirio ha presentado una queja formal ante Naciones Unidas. La incursión israelí se suma a los frecuentes bombardeos contra posiciones iraníes y del Ejército sirio en la región, y alimenta las tensiones en una zona ya de por sí volátil.

Ambos movimientos —la indecisión de Trump sobre el armamento a Taiwán y el avance israelí en Siria— reflejan la complejidad del tablero geopolítico global, en el que las potencias atlánticas y los actores regionales buscan redefinir sus respectivas esferas de influencia.