El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este domingo que el ataque israelí contra los suburbios meridionales de Beirut «no debería haber ocurrido», según declaraciones a la prensa. El bombardeo, ejecutado por el ejército israelí el 14 de junio de 2026 en el barrio de Dahiyeh, ha abierto una fisura pública en la tradicional alianza entre Washington y Tel Aviv.

Contexto de la operación israelí

El ataque israelí en Beirut tuvo lugar una semana después de que Irán bombardease el norte de Israel, en un intercambio que ha elevado la tensión regional al máximo. Según fuentes oficiales israelíes, el objetivo era una infraestructura militar de Hezbolá en el corazón del feudo del grupo chií libanés. Sin embargo, la operación ha provocado víctimas civiles no confirmadas por fuentes independientes.

La posición de Teherán

La crítica de Trump coincide con la postura iraní. Altos cargos de Irán han reiterado que un alto el fuego real en Líbano es clave para cualquier posible acuerdo con Estados Unidos. La administración estadounidense, envuelta en negociaciones indirectas con Teherán sobre su programa nuclear, se enfrenta ahora al desafío de equilibrar su apoyo a Israel con la necesidad de desescalada regional.

La declaración de Trump supone un giro respecto a la política tradicional de su predecesor, Joe Biden, quien respaldó sin fisuras las operaciones israelíes. Analistas estadounidenses señalan que este distanciamiento público podría debilitar la posición de Israel en futuras negociaciones y alentar a sus adversarios regionales. El incidente refleja una posible reorientación de la política exterior de EE.UU. en Oriente Medio, en un momento de máxima tensión entre Israel e Irán.