El presidente estadounidense, Donald Trump, ha propuesto la suspensión temporal del impuesto federal a la gasolina con el objetivo de aliviar el precio en los surtidores. La medida, anunciada en mayo de 2026, busca contener la inflación energética, pero los expertos advierten de que su impacto sería marginal y podría mermar la financiación para el mantenimiento de carreteras.
La Casa Blanca defiende que eliminar el gravamen federal, actualmente de 0,184 dólares por galón (unos 0,048 euros por litro), reduciría el coste medio de la gasolina en apenas unos centavos. Según cálculos oficiales, el ahorro para el consumidor rondaría los 0,18 dólares por galón (0,047 euros/litro), insuficiente para compensar la subida acumulada en los últimos meses.
El coste fiscal de la propuesta
La suspensión del impuesto federal supondría una pérdida de ingresos de aproximadamente 38.000 millones de dólares anuales (unos 35.000 millones de euros), fondos que se destinan al Highway Trust Fund, el fondo fiduciario que financia la construcción y reparación de carreteras y puentes en todo el país. El Departamento de Transporte ha advertido de que, sin esa partida, los proyectos de infraestructuras podrían retrasarse o quedar paralizados.
La propuesta se produce en un contexto de precios elevados de la gasolina, que rondan los 3,50 dólares por galón (0,92 euros/litro) de media nacional, según datos del Energy Information Administration. Aunque el efecto inmediato sobre el bolsillo del conductor sería limitado, Trump ha insistido en que la suspensión aliviaría la presión sobre las familias trabajadoras.
Reacciones y viabilidad
La iniciativa deberá ser aprobada por el Congreso, donde se enfrenta a la oposición de los demócratas, que consideran que la medida beneficia sobre todo a las petroleras y no a los consumidores. Además, algunos republicanos se muestran escépticos por el impacto fiscal. El senador Chuck Grassley, republicano por Iowa, declaró que «suspender el impuesto sin una fuente alternativa de ingresos para carreteras es irresponsable».
Los analistas señalan que, incluso si prospera, la rebaja sería temporal y no aborda las causas estructurales del encarecimiento de los combustibles, como los límites de refino o la dependencia de importaciones. La propuesta de Trump se suma a otras medidas de su administración para contener la inflación, como la liberación de reservas estratégicas de petróleo y la presión a la OPEP+ para aumentar la producción.




