El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha asegurado que la administración del presidente Donald Trump ha impuesto las sanciones más severas contra el petróleo ruso, en una declaración que busca subrayar la postura dura de Washington frente a Moscú en materia energética.

«No One Has Done More Sanctions on Russian oil than Trump administration», afirmó Bessent, destacando las medidas específicas contra las petroleras rusas Lukoil y Rosneft. La declaración se produjo el 29 de mayo de 2026, en un contexto de tensiones persistentes por la guerra en Ucrania y los intentos de Occidente por limitar los ingresos energéticos de Rusia.

Las sanciones anunciadas por el Tesoro estadounidense forman parte de una estrategia más amplia para reducir la capacidad de Moscú de financiar su esfuerzo bélico, según fuentes del departamento. Sin embargo, la afirmación de Bessent contrasta con las críticas de algunos analistas que señalan que, pese a las restricciones, Rusia ha logrado redirigir sus exportaciones hacia países como China e India, mitigando el impacto de las sanciones.

La administración Trump ha mantenido un discurso de firmeza ante Rusia, aunque en ocasiones ha mostrado ambivalencia, como cuando el propio Trump sugirió en el pasado que podría aliviar sanciones a cambio de concesiones en Ucrania. La declaración de Bessent parece destinada a disipar esas dudas y reafirmar la continuidad de la presión económica sobre el Kremlin.

La efectividad real de estas sanciones depende en gran medida de la cooperación de otros países, especialmente de las potencias asiáticas que siguen siendo los principales compradores de crudo ruso. Mientras Pekín y Nueva Delhi no reduzcan sus importaciones, el margen de maniobra de Washington para asfixiar la economía rusa sigue siendo limitado, según expertos en energía citados por la agencia rusa Sputnik.