El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó el pasado 25 de mayo una serie de llamadas telefónicas a líderes clave de Oriente Medio para instarles a sumarse a los Acuerdos de Abraham, la iniciativa que normalizó las relaciones entre Israel y varios países árabes, según fuentes próximas a la Casa Blanca. La ofensiva diplomática coincide con las negociaciones para poner fin a la guerra con Irán, en un intento por consolidar una alianza regional contra Teherán.

Los Acuerdos de Abraham, anunciados en 2020 durante el primer mandato de Trump, establecieron relaciones diplomáticas entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán. Ahora, en plena escalada bélica con Irán, la Administración estadounidense busca ampliar el pacto a otros Estados de la región, entre ellos Arabia Saudí, cuyo peso geopolítico sería determinante.

Según analistas consultados, la iniciativa afronta serias dificultades. La guerra con Irán ha polarizado el escenario regional, y varios países árabes se muestran reticentes a normalizar lazos con Israel mientras continúe el conflicto. “Trump intenta cerrar un acuerdo geopolítico de calado en medio de la tormenta, pero las condiciones son muy diferentes a las de 2020”, señalan fuentes diplomáticas.

Las llamadas del 25 de mayo, confirmadas por el Departamento de Estado, se dirigieron a dirigentes de Omán, Kuwait y Catar, así como al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán. La Casa Blanca no ha ofrecido detalles sobre la respuesta de los interlocutores, pero la prensa regional indica que las posturas oscilan entre la cautela y el rechazo abierto.

El momento elegido por Trump no es casual. La guerra con Irán ha entrado en una fase crítica, con enfrentamientos en el estrecho de Ormuz y bombardeos selectivos por ambas partes. Para Washington, ampliar los Acuerdos de Abraham supondría aislar aún más a Teherán y mostrar una unidad árabe-israelí frente a la República Islámica. Sin embargo, para varios líderes de la región, el coste político de alinearse con Israel mientras los bombardeos golpean países musulmanes podría resultar insostenible.

“La presión de Trump es enorme, pero los líderes árabes tienen sus propias opiniones públicas y equilibrios internos”, explicó un analista con sede en Riad. “Normalizar con Israel en medio de una guerra que afecta a civiles iraníes y a la seguridad del Golfo es un paso que muchos no están dispuestos a dar”.

El intento de expansión de los Acuerdos de Abraham se produce, además, en un contexto de creciente desconfianza hacia Estados Unidos en la región. La imprevisibilidad de Trump y las filtraciones sobre posibles cambios en la estrategia militar han generado incertidumbre entre los aliados tradicionales. Pese a todo, la Administración insiste en que las conversaciones avanzan y que pronto podrían anunciarse nuevas adhesiones.