El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó el pasado 19 de junio su nuevo Air Force One, un Boeing 747-8I Jumbo cedido por Catar. La aeronave servirá como transporte presidencial temporal mientras culmina la fabricación de los dos VC-25B definitivos, cuyo retraso ha obligado a buscar una solución interina.

Un regalo de Doha

El avión, un modelo de fuselaje ancho de cuatro motores, ha sido ofrecido por el emirato catarí como gesto de la alianza estratégica que une a ambos países. La donación se enmarca en la estrecha cooperación en materia de defensa y energía que Catar mantiene con Washington desde hace décadas. Doha alberga la mayor base estadounidense en Oriente Medio, Al Udeid, y ha actuado como mediador diplomático en varios conflictos regionales.

El fuselaje ha sido redecorado con un diseño renovado: la mitad inferior es de color azul marino, sobre ella una franja roja, y la parte superior blanca. El sello presidencial aparece en el lado izquierdo, mientras que la cola luce una gran bandera estadounidense. Se abandona así el esquema azul y blanco instaurado en la era Kennedy.

Puente hacia los VC-25B

El nuevo Air Force One operará hasta que los dos Boeing 747-8 modificados (designación militar VC-25B) estén operativos, aún sin fecha confirmada. El programa de sustitución de los veteranos VC-25A ha sufrido múltiples demoras y sobrecostes desde que se adjudicó el contrato en 2015. Mientras tanto, Catar garantiza que la presidencia estadounidense disponga de un medio aéreo acorde a su rango.

La entrega refuerza la imagen de Catar como socio fiable de Washington en una región convulsa, y supone un gesto de confianza personal hacia Trump, que mantiene una relación fluida con el emir Tamim bin Hamad Al Thani.