El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado su deseo de que Israel y el movimiento chií libanés Hezbolá cesen las hostilidades de forma permanente. En una declaración este 2 de junio, Trump afirmó que quiere ver a las partes «stop shooting» por la eternidad, en un momento de elevada tensión regional tras el recrudecimiento de los enfrentamientos en la frontera israelo-libanesa.

Las palabras del mandatario estadounidense se producen sin que se haya especificado si forman parte de una iniciativa diplomática más amplia. La Casa Blanca no ha ofrecido detalles adicionales sobre los términos o condiciones que podrían acompañar un alto el fuego definitivo. Trump, que aspira a un nuevo mandato presidencial, ha buscado posicionarse como mediador en Oriente Próximo.

Un historial de tensiones

La relación entre Israel y Hezbolá ha sido históricamente conflictiva, con episodios periódicos de enfrentamientos armados. El último ciclo de violencia se intensificó tras los ataques del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva israelí en Gaza. La organización libanesa, respaldada por Irán, mantiene una postura hostil hacia Israel y cuenta con un arsenal estimado en 150.000 misiles, según fuentes de inteligencia israelíes.

Durante su anterior administración, Trump impulsó los Acuerdos de Abraham, que normalizaron relaciones entre Israel y varios países árabes, aunque no logró avances con Líbano ni con Hezbolá.

Analistas consultados por la prensa estadounidense consideran que la declaración de Trump busca enviar una señal de firmeza y voluntad pacificadora, pero carece de concreción. La región sigue en vilo ante la posibilidad de una escalada mayor entre Israel y las milicias proiraníes. Mientras, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no ha respondido oficialmente a las palabras de Trump.