Nuevos ataques israelíes contra el sur del Líbano han causado al menos seis víctimas mortales en las últimas horas, según informaron fuentes libanesas este 3 de junio de 2026. La escalada bélica se produce en medio de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, que la República Islámica ha amenazado con suspender si Washington sigue tolerando las incursiones israelíes contra territorio libanés.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había amenazado con bombardear los suburbios de Beirut, pero el presidente estadounidense, Donald Trump, lo llamó por teléfono y lo tildó de «loco», según ha trascendido. La intervención de Trump obligó a Netanyahu a dar marcha atrás, aunque los ataques selectivos continúan en la frontera sur libanesa, donde operan milicianos de Hizbulá.
Presión sobre Washington
La situación sobre el terreno ha puesto una presión considerable sobre Estados Unidos. Teherán ha condicionado la continuidad de las conversaciones nucleares al cese de la ofensiva israelí en Líbano. Mientras tanto, las treguas con Hizbulá y el alto el fuego con Irán se mantienen solo sobre el papel, según denunció el Ministerio de Exteriores de Kuwait.
Al menos una persona murió y 63 resultaron heridas tras un ataque iraní contra instalaciones civiles en Kuwait, incluyendo el aeropuerto internacional y misiones diplomáticas, indicó este 3 de junio el Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país.
El ataque iraní contra Kuwait, confirmado por el Ministerio de Exteriores kuwaití, añade una nueva capa de tensión regional. Las víctimas del bombardeo se registraron en el aeropuerto internacional y en varias sedes diplomáticas, lo que ha provocado una condena internacional inmediata.
La escalada de violencia en Oriente Medio afecta directamente a los equilibrios regionales y tiene implicaciones para la política exterior de potencias como España, especialmente en materia de estabilidad energética y flujos migratorios. La paradoja de negociaciones diplomáticas que coexisten con bombardeos en varios frentes refleja la fragilidad de los acuerdos de tregua.




