El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que el país «debe responder» después de que las fuerzas iraníes derribaran un helicóptero de combate AH-64 Apache del Ejército estadounidense en el estrecho de Ormuz. El incidente, ocurrido el 9 de junio de 2026, fue confirmado por el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM), que rescató a los dos tripulantes del aparato.

Una escalada en el estrecho de Ormuz

Trump publicó en su red social Truth Social que las autoridades militares le habían informado del derribo. «El Ejército me ha informado de que un helicóptero Apache del Ejército de EE.UU. fue derribado. Debemos responder», escribió el mandatario. No especificó qué tipo de respuesta contempla, pero la retórica apunta a una posible acción militar directa contra Irán.

El derribo se produjo cerca de la frontera iraní, en una zona de máxima tensión estratégica. Irán no ha emitido aún una declaración oficial, pero fuentes de la Guardia Revolucionaria iraní citadas por la agencia estatal IRNA sugieren que el helicóptero habría violado el espacio aéreo iraní, lo que Teherán considera un acto hostil. Ambos bandos se acusan mutuamente de provocación.

Reacciones y precedentes

El incidente supone la escalada más grave entre EE.UU. e Irán desde el ataque con drones contra una base estadounidense en Jordania en 2024, que dejó tres soldados muertos. En aquella ocasión, Trump ordenó bombardeos selectivos contra milicias proiraníes en Siria e Irak. Ahora, con un helicóptero derribado y dos tripulantes rescatados —aunque no se han reportado heridos—, la presión sobre la Casa Blanca para una respuesta contundente es máxima.

El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo mundial, es un punto neurálgico para la seguridad energética global. Cualquier enfrentamiento en la zona podría disparar los precios del petróleo. El Pentágono ha elevado el nivel de alerta en la región, mientras que aliados como Arabia Saudí e Israel siguen de cerca los acontecimientos.