El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado que aún no ha aprobado el suministro de armas a Taiwán por valor de 12.000 millones de dólares (unos 11.000 millones de euros) y que tomará una decisión más adelante, según informó la Casa Blanca este sábado.

La declaración se produce en un contexto de máxima tensión entre Washington y Pekín, que considera a la isla como una provincia rebelde y se opone firmemente a cualquier venta de armamento. La administración estadounidense lleva meses barajando el paquete, que incluye sistemas de defensa antimisiles, radares y aviones no tripulados, según fuentes del Pentágono.

Un pulso geopolítico clave

La decisión de Trump afecta directamente al equilibrio de poder en el Pacífico. China, que ha intensificado sus maniobras militares alrededor de Taiwán en los últimos meses, ya ha advertido de que cualquier venta de armas supondría una violación de la soberanía china y provocaría represalias. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino afirmó el viernes que Pekín tomaría medidas firmes para salvaguardar su integridad territorial.

Trump no dio plazos para su decisión final, pero fuentes del Consejo de Seguridad Nacional indicaron que el debate interno está muy dividido. Mientras los halcones del Pentágono presionan para aprobar el suministro como parte de la estrategia de contención, los asesores comerciales advierten del riesgo de una guerra comercial con China que podría disparar los precios de los bienes importados en pleno año electoral.

Aún no he aprobado nada. Es una decisión muy importante y la tomaré cuando sea el momento adecuado, ni antes ni después.

La demora de Trump contrasta con la celeridad mostrada por su predecesor, Joe Biden, que aprobó varios paquetes de armas para Taiwán en 2024. Analistas estadounidenses señalan que Trump busca maximizar su margen de negociación con Pekín, pero el retraso también refleja las divisiones internas en su administración sobre el alcance del compromiso con la defensa de la isla.