Durante la última semana surgieron indicios genuinos de que Estados Unidos e Irán podrían estar acercándose a un acuerdo que formalice el alto el fuego que se mantiene de forma precaria desde el pasado 7 de abril en Oriente Próximo. Sin embargo, el avance de las conversaciones se ha visto de nuevo truncado por una nueva ronda de ataques estadounidenses contra objetivos iraníes, lo que ha llevado a la Casa Blanca a declarar que no habrá una determinación final sobre el acuerdo.

Las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán han atravesado un camino tortuoso. En junio del año pasado y de nuevo en febrero, las conversaciones colapsaron cuando Israel y Estados Unidos lanzaron ataques contra Irán, un movimiento que críticos consideran dirigido a sabotear los esfuerzos diplomáticos en curso. En abril, horas después de que una delegación estadounidense abandonara las negociaciones en la capital pakistaní, el presidente Donald Trump anunció un contrabloqueo en el estrecho de Ormuz.

Un patrón de interrupciones

En esta ocasión, cuando una solución diplomática parecía inminente la semana pasada, voces belicistas en los medios de comunicación y los grupos de presión comenzaron a criticar abiertamente el posible acuerdo. La respuesta de Trump no se hizo esperar: ordenó una nueva ofensiva militar contra Irán, lo que ha enfriado de nuevo las expectativas de un pacto formal. El portavoz del Departamento de Estado señaló que las conversaciones continúan, pero que cualquier decisión final queda supeditada a nuevos acontecimientos sobre el terreno.

Implicaciones regionales

Un acuerdo entre Washington y Teherán tendría profundas consecuencias para la región. Por un lado, aliviaría las tensiones que han escalado desde el inicio del conflicto en Gaza y se han extendido a Líbano y Yemen. Por otro, podría reconfigurar las alianzas en Oriente Próximo, afectando especialmente a Israel y Arabia Saudí. La comunidad internacional sigue de cerca los pasos de ambas potencias, aunque la desconfianza mutua y la presión de los sectores más duros en ambos países dificultan un desenlace definitivo.