La administración del presidente estadounidense Donald Trump ha logrado imponer su doctrina America first en la ayuda alimentaria de emergencia a través de un nuevo acuerdo con el Programa Alimentario Mundial (PMA) de Naciones Unidas. El pacto, firmado el 28 de mayo de 2026, condiciona los envíos de alimentos a siete países vulnerables a que estos sean producidos exclusivamente en Estados Unidos, según fuentes de la organización internacional.
El acuerdo entre el PMA y el fondo estadounidense Food for Peace supone un giro respecto al modelo multilateral tradicional, en el que la ayuda se adquiría en los mercados locales o regionales para abaratar costes y agilizar la distribución. La nueva cláusula reduce el carácter multilateral de la asistencia y genera incertidumbre sobre la fiabilidad de Estados Unidos como socio humanitario, según analistas consultados.
Un cambio en las cadenas de suministro alimentarias
La medida implica que los alimentos destinados a países en situación de crisis deberán ser cultivados, procesados y envasados en territorio estadounidense, lo que altera las cadenas de suministro establecidas. Hasta ahora, el PMA solía adquirir gran parte de los suministros en países cercanos a las zonas de emergencia, lo que reducía los plazos de entrega y apoyaba a las economías locales.
El portavoz del PMA confirmó el acuerdo en un comunicado, aunque no precisó el volumen de alimentos afectado ni el coste adicional que podría suponer para el programa. Food for Peace, el fondo de ayuda alimentaria del Gobierno estadounidense, es uno de los principales donantes del PMA.
Este acuerdo refleja la prioridad de la administración Trump de anteponer los intereses nacionales en todas las operaciones internacionales, incluso en el ámbito humanitario.
La decisión ha sido criticada por organizaciones no gubernamentales, que advierten de que podría retrasar la entrega de ayuda en momentos críticos y encarecer la operación. Sin embargo, desde la Casa Blanca defienden que la medida garantiza el control sobre la calidad de los productos y asegura que el dinero de los contribuyentes estadounidenses revierta en la economía del país.




