Analistas estadounidenses sostienen que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parte con ventaja frente al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de cara a las elecciones parlamentarias previstas en Israel para los próximos meses. La lectura, difundida por la prensa conservadora estadounidense, sitúa a Trump en una posición de fuerza para influir en el resultado electoral y reconfigurar la relación bilateral.
Según esta interpretación, las próximas elecciones en Israel otorgan a la Casa Blanca un margen de maniobra que no tenía hasta ahora. Netanyahu, debilitado por las crisis políticas internas y los procesos judiciales abiertos en su contra, dependería del respaldo explícito o tácito de Washington para mantenerse en el poder.
Trump, no Netanyahu, tiene las cartas. Debería jugarlas, afirma el análisis.
El argumento central del artículo es que Trump puede condicionar el apoyo estadounidense a cambio de concesiones concretas en materia de expansión de asentamientos en Cisjordania o en el enfoque hacia el programa nuclear iraní. Desde esta perspectiva, la dependencia de Israel del respaldo militar y diplomático de EE.UU. otorga a Trump un poder de negociación inusualmente alto.
Un giro en la dinámica bilateral
La relación entre Trump y Netanyahu ha atravesado altibajos en los últimos años. Aunque ambos líderes compartieron una agenda común durante el primer mandato de Trump —con el reconocimiento de Jerusalén como capital, los Acuerdos de Abraham y el abandono del pacto nuclear iraní—, las tensiones surgieron por la negativa de Netanyahu a secundar algunas iniciativas de paz regional y por su acercamiento a sectores ultranacionalistas.
Ahora, según los analistas citados, Trump podría utilizar su influencia para moderar la política israelí o, por el contrario, para endurecerla, en función de sus propios intereses electorales de cara a las presidenciales de 2028. «La ventaja es evidente», señala el artículo, que recuerda que Israel necesita el visto bueno de Washington para cualquier operación militar significativa o para contener las críticas internacionales.
El momento del análisis coincide con el anuncio de que las elecciones israelíes se celebrarán en otoño de 2026, según la fecha fijada por la Knesset. La campaña electoral se prevé reñida, con Netanyahu al frente de una coalición de derecha que busca mantener la mayoría parlamentaria frente a una oposición dividida.




