El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó este lunes que el ataque de Israel contra Beirut esta mañana «no debería haber ocurrido», en un momento en que, según dijo, las partes están «muy cerca» de alcanzar un acuerdo de paz con Irán. Las declaraciones, realizadas en una rueda de prensa en la Casa Blanca, reflejan una división abierta entre Washington y su aliado israelí en plena escalada regional.
Trump sostuvo que Israel tiene derecho a defenderse, pero minimizó el ataque al calificarlo de «muy pequeño e insignificante» y aseguró que no dejó muertos ni heridos. «No debería haber ocurrido. Estamos muy cerca de un acuerdo con Irán, y esto no ayuda», declaró el mandatario, según fuentes de la Casa Blanca.
Un ataque que complica las negociaciones
El bombardeo israelí se produjo en el barrio de Dahiye, en el sur de Beirut, bastión de la milicia chií Hezbolá, en respuesta al ataque de un dron de la milicia contra una posición militar israelí en la frontera con Líbano. El Ministerio de Salud libanés confirmó que no hubo víctimas mortales, en línea con lo indicado por Trump.
El analista Agustín Berea señaló a France 24 que «solo va a ver un acuerdo entre Irán y EE.UU. si Teherán recibe dinero». Según Berea, las negociaciones indirectas, mediadas por Omán y Catar, están estancadas en el levantamiento de sanciones y la compensación financiera. «Irán necesita inyección de capital para estabilizar su economía, y Trump necesita mostrar un logro diplomático antes de las elecciones de medio mandato», explicó.
La postura de Israel, una amenaza para el acuerdo
Sin embargo, la postura de Israel complica el panorama. «Israel ve cualquier concesión a Irán como una amenaza existencial», afirmó Berea. «Trump intenta equilibrar su apoyo a Israel con su deseo de desvincularse de guerras en Oriente Medio, pero sus declaraciones contradictorias siembran confusión entre los aliados».
La Casa Blanca no ha aclarado si Trump autorizó previamente el ataque. «El presidente no fue informado antes del bombardeo», aseguró una fuente del Consejo de Seguridad Nacional bajo anonimato. «Esto refleja una brecha de comunicación preocupante entre los aliados», concluyó Berea.




