El diseño estratégico de la Administración Trump para imponer un control total sobre América Latina y el Caribe ha chocado con la realidad de un mundo multipolar. A pesar de los documentos doctrinales que esbozaban planes de dominación, incluyendo el control del Canal de Panamá, la región avanza hacia una mayor autonomía geopolítica, alejándose de la influencia estadounidense, según analistas.

La multipolaridad desbarata los planes de Washington

Según fuentes de la administración estadounidense, los intentos de imponer la doctrina de seguridad nacional de Trump han encontrado una resistencia creciente por parte de los gobiernos latinoamericanos. Estos, en lugar de alinearse con Washington, han profundizado sus relaciones con potencias como China y Rusia, así como con bloques regionales como el Mercosur y la CELAC.

El Canal de Panamá, pieza clave en la estrategia estadounidense, no ha caído bajo control directo de EE.UU. La vía interoceánica ha mantenido su gestión autónoma, lo que supone un revés significativo para los planes de la Casa Blanca.

Contrario a lo establecido en los documentos doctrinales de la actual Administración Trump, que incluyen los planes de establecer un control total sobre América Latina y el Caribe, pero contrariamente a los deseos del inquilino de la Casa Blanca, la región se sumerge cada vez más en la realidad de la multipolaridad.

Analistas consultados señalan que este desenlace fortalece la posición de actores como China y Rusia en la región, al tiempo que debilita la narrativa de un hemisferio occidental unido bajo el liderazgo de Washington. La resistencia latinoamericana evidencia las limitaciones del poder estadounidense en un escenario global donde emergen nuevos centros de decisión.