La administración de Donald Trump tiene previsto firmar este miércoles un acuerdo nuclear civil con Arabia Saudí que permitirá a Riad desarrollar infraestructura nuclear. El pacto, que se anunciará en Washington, refuerza la alianza estratégica bilateral pero genera inquietud entre los aliados de Estados Unidos en la región, especialmente Israel, ante el riesgo de proliferación.

Implicaciones estratégicas del acuerdo

Según ha adelantado el grupo de análisis Defense Priorities, el acuerdo incluiría la posibilidad de que Arabia Saudí enriquezca uranio en su territorio, una capacidad que, aunque civil, puede ser utilizada para fines militares. El organismo advierte de que la medida «corre el riesgo de transformarse en una garantía de seguridad estadounidense» para Riad, lo que podría alterar el equilibrio de poder en Oriente Próximo.

El presidente Trump, que ha priorizado los lazos con el reino saudí durante su mandato, defiende el pacto como una vía para diversificar las fuentes de energía y contrarrestar la influencia de Irán en la región. No obstante, la decisión de permitir el enriquecimiento de uranio en territorio saudí ha suscitado dudas entre los aliados europeos y en el propio Congreso de Estados Unidos, donde varios senadores han expresado su preocupación por la posibilidad de una carrera nuclear en Oriente Próximo.

Reacciones y consecuencias

En Israel, las autoridades han seguido con atención los detalles del acuerdo. Aunque Tel Aviv no se ha pronunciado oficialmente, fuentes diplomáticas citadas por medios estadounidenses indican que el Gobierno israelí presiona para obtener garantías explícitas de que Arabia Saudí no desarrollará armas nucleares. Por su parte, la Unión Europea, que mantiene contactos regulares con Washington sobre no proliferación, ha pedido transparencia en los términos del acuerdo.

El pacto nuclear civil con Arabia Saudí se enmarca en la estrategia de la administración Trump de estrechar vínculos con los países del Golfo frente a Irán y China. Sin embargo, analistas de Defensa Priorities subrayan que la inclusión de la cláusula de enriquecimiento podría sentar un precedente peligroso para otros países de la región, como Emiratos Árabes Unidos o Egipto, que también han mostrado interés en la energía nuclear.