Un grupo de investigadores del programa CREID (Centros de Investigación en Enfermedades Infecciosas Emergentes) se encuentra atrapado en Estados Unidos después de que la administración Trump cancelara los fondos federales que sostenían sus proyectos. Según el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), que supervisaba la iniciativa, los recortes han interrumpido estudios clave sobre patógenos como el ébola y han dejado a decenas de científicos sin financiación para regresar a sus países de origen.
El programa CREID fue lanzado durante la pandemia de covid-19 para fortalecer la vigilancia global de enfermedades infecciosas. Los recortes, que según el NIAID han afectado a más de una docena de centros de investigación en todo el mundo, han tenido especial impacto en aquellos con sede en países de África y Asia. Los investigadores, que habían viajado a EE.UU. para colaborar en laboratorios de alta seguridad, se han quedado sin recursos para continuar su trabajo ni para costear el regreso.
El impacto en la preparación ante pandemias
La cancelación de fondos ha paralizado proyectos de biotecnología destinados a desarrollar vacunas y tratamientos contra virus emergentes. La comunidad científica internacional ha advertido que esta decisión debilita la capacidad de respuesta ante futuras pandemias. La pérdida de talento y de datos acumulados podría retrasar avances en la detección temprana de patógenos, según exdirectivos del programa citados por la revista Wired.
Los recortes se enmarcan en una estrategia más amplia de la administración Trump de reducir el gasto en ciencia básica, priorizando áreas como la defensa y la inteligencia artificial. Fuentes del NIAID señalaron que las teorías conspirativas que vincularon los centros de investigación con supuestos orígenes del SARS-CoV-2 también influyeron en la decisión.
Mientras tanto, los investigadores afectados buscan financiación alternativa de fundaciones privadas o gobiernos extranjeros para poder completar sus estudios. La situación pone en evidencia la vulnerabilidad de la cooperación científica global ante cambios en las políticas de financiación de potencias como Estados Unidos.




