El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado este viernes que el alto el fuego con Irán ha terminado, aunque ha aceptado continuar las negociaciones a petición de Teherán. La ruptura de la tregua se produce después de que Estados Unidos lanzara ataques cerca de la planta nuclear de Bushehr, una escalada que analistas describen como una «apuesta política miope» que amenaza con desencadenar una crisis nuclear en Oriente Próximo.

Según confirmaron fuentes oficiales, los ataques estadounidenses han continuado en territorio iraní, alcanzando infraestructuras críticas. El tráfico en el estrecho de Ormuz se ha desplomado tras los bombardeos, afectando al suministro energético global. La guerra, que dura ya 133 días, entra en una nueva fase de incertidumbre.

El riesgo nuclear en el centro de la escalada

El ataque cerca de la central de Bushehr ha sido calificado por expertos como una provocación deliberada. Qian Yaxu, analista del Centro de Estudios Regionales y de País de la Universidad Jiaotong del Suroeste, declaró que «el ataque cerca de Bushehr fue una apuesta política deliberada y miope» que podría desestabilizar aún más la región. Irán ha condenado los bombardeos, y su Ministerio de Exteriores calificó los ataques contra dos puentes ferroviarios como «una flagrante guerra criminal».

Paralelamente, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Eyal Zamir, ha advertido a los pilotos israelíes que se preparen para «operaciones mayores» contra Irán. «En el tablero de dibujo hay nuevos planes. Aún nos esperan operaciones importantes. Estén preparados», declaró Zamir, según fuentes militares. Las declaraciones sugieren que Israel podría unirse a la ofensiva estadounidense en las próximas semanas.

Implicaciones globales y futuros escenarios

La ruptura del alto el fuego y la amenaza de una intervención israelí elevan la tensión en Oriente Próximo a niveles sin precedentes. El desplome del tráfico en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, ya está afectando a los mercados internacionales. La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una escalada nuclear si los ataques continúan cerca de instalaciones atómicas.

Por el momento, Estados Unidos e Irán mantienen abierta la vía diplomática, aunque Trump ha dejado claro que la tregua ha expirado. La incógnita es si las negociaciones lograrán evitar una confrontación directa que podría extenderse a otros actores regionales.