El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado este miércoles que no estaría «cómodo» con que Rusia o China se hicieran cargo del uranio altamente enriquecido de Irán como parte de un posible acuerdo de paz, según informó la Casa Blanca. La declaración se produce en medio de las negociaciones para poner fin a la guerra entre Washington y Teherán, que supera ya los tres meses.

Trump condicionó además cualquier pacto a que los países de Oriente Medio se sumen a los Acuerdos de Abraham, la iniciativa de normalización de relaciones con Israel que impulsó durante su primer mandato. La exigencia, que busca ampliar la coalición regional contra Irán, ha sido recibida con escepticismo en capitales árabes que ya mostraron reticencias durante el conflicto.

Israel maniobra contra el acuerdo

Mientras la Casa Blanca negocia con los iraníes, el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, ha sugerido abiertamente que su Gobierno trata de hacer descarrilar las conversaciones. En una comparecencia ante la prensa el martes, el político de extrema derecha arremetió contra la posibilidad de un acuerdo que ponga fin a las hostilidades.

«No permitiremos que Trump haga un acuerdo de paz con Irán», afirmó Ben-Gvir, en un tono que refleja la profunda desconfianza entre Tel Aviv y Washington sobre el programa nuclear iraní. Israel ha intensificado sus bombardeos sobre Líbano en las últimas horas, en lo que fuentes diplomáticas interpretan como un intento de tensar el clima regional y complicar las negociaciones.

El uranio, punto crítico

El destino del material nuclear iraní es uno de los escollos centrales. Trump descartó que Rusia o China actúen como depositarios del uranio enriquecido, una opción que había circulado entre los negociadores para evitar que Teherán pueda reconstruir rápidamente su arsenal. La postura estadounidense busca probablemente mantener el control del material sensible en manos de aliados más próximos, como los socios europeos o regionales, aunque la Casa Blanca no ha detallado alternativas concretas.

Irán, por su parte, insiste en su derecho a enriquecer uranio con fines civiles, mientras la comunidad internacional vigila de cerca el cumplimiento de cualquier pacto. Las conversaciones, que se celebran en un lugar no revelado, continúan sin fecha límite definida.