La cumbre del G7 ha arrancado este 15 de junio en la localidad francesa de Évian-les-Bains con la presencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya asistencia se logró después de que los anfitriones acomodaran sus condiciones. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha ejercido de anfitrión en una reunión que coincide con la recta final de las negociaciones entre Washington y Teherán para un preacuerdo que ponga fin a la guerra.
Un G7 adaptado a Trump
Según ha explicado la enviada especial de France 24, Erika Olavarría, la organización de la cumbre introdujo cambios significativos para garantizar la comodidad del mandatario republicano. Las adecuaciones incluyeron ajustes en la agenda y el formato, reflejo de la centralidad que Trump sigue teniendo en la dinámica del grupo. El G7 reúne a los siete países más industrializados —EE.UU., Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Reino Unido— más la Unión Europea, y cuenta este año con la presencia de España como invitada, representada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Acuerdo con Irán: «muy poderoso»
En una rueda de prensa conjunta con Macron, Trump se refirió al avance diplomático con Irán y calificó el documento en negociación como «muy poderoso». El presidente estadounidense aseguró que el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del mundo, «está parcialmente abierto» y que estará «completamente abierto el viernes». La declaración sugiere que las partes están cerca de un entendimiento que podría desbloquear el tráfico marítimo en la zona, severamente restringido por el conflicto.
Trump no dio detalles sobre el contenido del preacuerdo, pero medios presentes en la cumbre apuntan a que el texto incluye garantías de seguridad para la navegación y un calendario de desescalada militar. La cumbre del G7 abordará como temas principales la seguridad energética, la estabilidad en Oriente Medio y el refuerzo del multilateralismo, según fuentes del Elíseo.
España, presente en la cumbre
España, que no es miembro de pleno derecho del G7, participa como invitada en la cita de Évian-les-Bains, en un gesto que París quiso subrayar como muestra de la cohesión europea ante los grandes desafíos globales. La delegación española, encabezada por Sánchez, sigue de cerca las conversaciones sobre Irán y la postura de la administración Trump, que condicionan la política exterior de la Unión Europea en la región.
La cumbre se prolongará hasta el 16 de junio, con sesiones de trabajo centradas en el cambio climático, la inteligencia artificial y la situación en Ucrania, aunque el foco mediático ha quedado monopolizado por el anuncio del preacuerdo iraní y la particular puesta en escena de Trump.




