El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que una misión secreta estadounidense logró asegurar el tránsito de 100 millones de barriles de petróleo a través del estrecho de Ormuz, en medio de una escalada de ataques mutuos con Irán que mantiene en vilo a los mercados energéticos globales. El anuncio, realizado este 10 de junio, no incluyó detalles operativos, pero se produce en un contexto de bombardeos recíprocos que elevan el riesgo de un conflicto abierto.
Escalada militar en el Golfo
Este miércoles, Estados Unidos lanzó una nueva ronda de ataques contra múltiples objetivos militares en Irán, según confirmaron fuentes del Pentágono. La ofensiva se produce después de que Trump advirtiera que la intensidad de las operaciones podría aumentar si Teherán no accede a negociar un acuerdo de paz. «No descartamos una escalada mayor», declaró el presidente en su comparecencia pública.
Irán ha respondido con ataques contra posiciones estadounidenses en la región, lo que ha disparado la tensión en el estrecho de Ormuz, paso clave para el 20% del tráfico mundial de crudo. Analistas del sector advierten de que cualquier interrupción prolongada en esa vía podría disparar el precio del barril por encima de los 100 dólares.
Mercados en alerta
A pesar de que Trump aseguró que la misión secreta permitió el tránsito de 100 millones de barriles, los mercados reaccionaron con cautela. Wall Street cerró en rojo y el petróleo continuó al alza, sin que la Casa Blanca precisara el momento exacto de la operación ni si los barriles ya han llegado a su destino. «Los inversores temen que la escalada militar conduzca a un conflicto abierto que empuje los precios del crudo a niveles récord», señala un informe de la consultora energética Energy Aspects.
España, altamente dependiente de las importaciones de crudo, sigue con atención la evolución del conflicto. Según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), el país importa aproximadamente el 60% de su petróleo de países de Oriente Medio, y un bloqueo en Ormuz podría traducirse en un encarecimiento de los carburantes y un repunte inflacionista.
La comunidad internacional, por su parte, observa con preocupación la deriva del conflicto. La Unión Europea, a través de su Alto Representante para Asuntos Exteriores, ha instado a ambas partes a «la máxima contención» y ha ofrecido una mediación que, por ahora, ninguna de las dos partes ha aceptado formalmente.




