El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que su país podría tomar Irán «por completo», aunque subrayó que no desea desplegar tropas en el terreno. La declaración, realizada en Washington sin precisar el contexto inmediato, se produce en medio de las tensas negociaciones nucleares y la escalada regional que enfrenta a Teherán con el bloque occidental.

«Podríamos tomar Irán por completo, pero no quiero poner tropas en tierra», declaró Trump ante los medios, según informa la agencia rusa Sputnik. La frase refleja la habitual postura maximalista del mandatario, que combina una amenaza velada de intervención total con la promesa de evitar un nuevo conflicto terrestre en Oriente Próximo, un escenario que Washington ha tratado de eludir tras décadas de guerras en Irak y Afganistán.

Un pulso diplomático sin avances

Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear se encuentran estancadas desde hace meses. Teherán exige el levantamiento completo de las sanciones económicas para retomar los compromisos de limitación de su programa atómico, mientras que la Casa Blanca mantiene una estrategia de presión máxima, combinando sanciones adicionales con maniobras militares en el golfo Pérsico.

La Administración Trump ha reforzado la presencia naval en la región y ha autorizado ataques selectivos contra milicias proiraníes en Siria e Irak. Sin embargo, el propio presidente ha mostrado en repetidas ocasiones su reticencia a implicar a EE.UU. en una guerra terrestre a gran escala, una promesa recurrente en su campaña electoral.

Podríamos tomar Irán por completo, pero no quiero poner tropas en tierra.

Analistas consultados por la prensa internacional señalan que la declaración de Trump puede interpretarse como un intento de presionar a Teherán en la mesa de negociaciones, aunque el lenguaje empleado incrementa el riesgo de una escalada no deseada. Irán, por su parte, ha respondido con maniobras militares y el anuncio de nuevos avances en su programa de enriquecimiento de uranio, según la Organización de Energía Atómica de Irán.

La comunidad internacional sigue con atención el pulso entre ambas capitales. Mientras, la Unión Europea y Rusia tratan de mediar en el conflicto para evitar un estallido que desestabilice aún más Oriente Próximo.