El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido este miércoles de que el Memorando de Entendimiento (MoU) firmado entre Washington y Teherán para poner fin al conflicto es «no final» y que Estados Unidos podría volver a «lanzar bombas» sobre Irán si el país «no se comporta», según declaraciones recogidas por la prensa estadounidense. Las palabras del mandatario siembran incertidumbre sobre el alto el fuego alcanzado hace apenas unos días.

El acuerdo en vilo

Trump, que la víspera había celebrado el pacto con un mensaje triunfal en su red social —»Ships of the World, start your engines«—, matizó ahora el alcance del MoU: «Es un Memorando de Entendimiento. Si no me gusta, si no se comportan, volveremos directamente a lanzar bombas», afirmó. La declaración contrasta con el optimismo inicial sobre la reanudación del flujo de petróleo y gas natural licuado (GNL) iraní a través del estrecho de Ormuz.

El MoU, que prevé el cese de las hostilidades entre Estados Unidos, Israel e Irán, había generado expectativas en los mercados energéticos sobre una pronta normalización del tráfico de crudo en la región. Sin embargo, la amenaza de Trump deja en suspenso la implementación del acuerdo y mantiene la presión máxima sobre Teherán.

«Si Irán no se comporta, volveremos a los bombardeos», insistió el presidente, sin especificar qué condiciones debería cumplir la República Islámica para evitar una nueva escalada. El gobierno iraní, por su parte, no ha emitido aún una respuesta oficial a las palabras de Trump.

Geopolítica energética en juego

La incertidumbre sobre la durabilidad del alto el fuego impacta directamente en las perspectivas de reanudación de las exportaciones iraníes de crudo y GNL, claves para aliviar la tensión en los mercados energéticos globales. Los operadores petroleros, que habían comenzado a valorar un posible regreso del crudo iraní a los circuitos internacionales, observan ahora con cautela las señales contradictorias procedentes de Washington.

La postura de Trump refleja una estrategia de negociación bajo presión, habitual en su política exterior, que busca garantizar concesiones máximas antes de dar por cerrado cualquier pacto. El MoU, según fuentes diplomáticas, establece un marco para el fin de las hostilidades, pero deja aspectos clave como la verificación del desarme o los plazos de retirada de fuerzas para negociaciones posteriores.