El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha revelado que su administración consideró el envío de fuerzas militares a Irán para incautar uranio altamente enriquecido, aunque finalmente descartó la operación. La declaración, realizada el 5 de junio de 2026, pone de manifiesto la extrema tensión que rodea al programa nuclear iraní y los riesgos de una escalada directa entre ambos países.

Trump explicó que la opción fue evaluada pero rechazada debido al alto riesgo de bajas estadounidenses que implicaría una incursión en territorio iraní. «Consideramos enviar fuerzas a Irán para apoderarnos del uranio altamente enriquecido, pero lo descartamos por el peligro para nuestras tropas», declaró el mandatario, sin precisar cuándo se produjo la deliberación ni qué alcance tendría la misión.

Un contexto de máxima presión nuclear

La revelación se produce en un momento en que las negociaciones sobre el programa nuclear iraní se encuentran estancadas y las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) han confirmado que Teherán posee uranio enriquecido al 60%, muy cerca del umbral del 90% necesario para fabricar armas atómicas. Estados Unidos y sus aliados han acusado a Irán de buscar capacidad militar, mientras que la República Islámica insiste en el carácter civil de su programa.

La posibilidad de una operación militar estadounidense en Irán no es nueva: durante la primera administración Trump, Washington ordenó el asesinato del general Qasem Soleimani en Bagdad en 2020, lo que llevó a Irán a lanzar misiles contra bases estadounidenses en Irak. Desde entonces, las amenazas mutuas han sido constantes.

Riesgos de una escalada regional

Analistas consultados por la prensa estiman que una incursión terrestre para incautar uranio habría desencadenado una respuesta militar masiva de Irán, incluyendo ataques con misiles contra objetivos estadounidenses en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial. «Afortunadamente, prevaleció la prudencia», señaló un exfuncionario del Pentágono citado por medios locales.

Trump no aclaró si la opción descartada formaba parte de un plan más amplio, pero su admisión pública refleja que la opción militar sigue sobre la mesa en la lucha contra el programa nuclear iraní.