Tres candidatos demócratas que recibieron un fuerte respaldo del establishment del partido y de grupos de presión pro-Israel, como AIPAC, fueron derrotados el martes por la noche en las primarias para la Cámara de Representantes de Estados Unidos en el estado de Nueva York, según los resultados divulgados por las autoridades electorales. La victoria de los tres contendientes de línea más progresista representa un nuevo capítulo en el creciente distanciamiento entre la base del partido y la política tradicional hacia Israel, en el contexto de la guerra en Gaza.
Los ganadores y su camino al Congreso
Brad Lander, Claire Valdez y Darializa Avila Chevalier se impusieron en sus respectivos distritos, el 10, el 7 y el 13 de Nueva York. Tanto Lander como Avila Chevalier derrotaron a los congresistas en ejercicio que aspiraban a la reelección. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, declaró que «la Cámara debe ser la voz del pueblo estadounidense». Los tres vencedores se encaminan ahora a las elecciones generales de noviembre, con buenas perspectivas de hacerse con los escaños.
En el distrito 10, Lander obtuvo casi dos tercios de los votos, un resultado que los analistas locales califican de derrota humillante para el aparato del partido, que había volcado recursos en la campaña de su rival. La contienda estuvo marcada por el debate sobre el apoyo militar y diplomático de Estados Unidos a Israel.
Rechazo a la línea dura con Israel
La relación de Estados Unidos con Israel y la financiación de grupos de presión como AIPAC se convirtieron en ejes centrales de las campañas. Los votantes neoyorquinos han mostrado un creciente descontento con la postura del establishment demócrata, que ha mantenido un respaldo firme a las operaciones militares israelíes en Gaza. Los resultados del martes siguen la estela de la victoria de Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York en 2025, también con un discurso crítico hacia la política israelí.
La derrota de tres candidatos apadrinados por el lobby pro-Israel en una sola noche es un terremoto político que demuestra que el electorado demócrata ya no tolera el respaldo incondicional a las políticas del gobierno de Netanyahu.
Los comicios del martes 24 de junio dejan un panorama de división en el partido demócrata de cara a las legislativas de noviembre, donde la política exterior hacia Oriente Próximo se perfila como un asunto clave de movilización del voto progresista.




