La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha anunciado un nuevo retraso de un año en su programa Next Generation Adaptive Propulsion (NGAP), destinado a desarrollar los motores de próxima generación para sus futuras aeronaves militares. El programa, que busca crear sistemas de propulsión adaptativa capaces de alternar entre modos de alta eficiencia y máximo rendimiento, prevé ahora completar los trabajos de prototipado en 2031, según informó el servicio el 26 de mayo.
El retraso acumulado asciende a tres años respecto a los plazos iniciales, una demora que responde a dificultades técnicas y de desarrollo acumuladas durante las fases previas del proyecto. Los prototipos debían haber estado listos en 2028 según el cronograma original, pero sucesivos ajustes han ido desplazando el horizonte.
Impacto en los programas de cazas de sexta generación
El NGAP es un elemento crítico para los planes de la Fuerza Aérea de sustituir sus cazas F-22 y F-35 con aeronaves de sexta generación. Aunque el servicio no ha detallado qué contratistas industriales participan en el programa, se sabe que empresas como Pratt & Whitney, General Electric y Rolls-Royce compiten en desarrollos similares de propulsión adaptativa.
La demora del NGAP podría afectar al cronograma del programa Next Generation Air Dominance (NGAD), que busca desarrollar un caza tripulado de sexta generación. La Fuerza Aérea ha evitado vincular oficialmente ambos plazos, pero analistas del sector señalan que sin los nuevos motores, el NGAD difícilmente podría cumplir sus requisitos de rendimiento antes de mediados de la próxima década.
Fuentes del Pentágono citadas por la prensa especializada han indicado que el retraso no responde a recortes presupuestarios, sino a la complejidad tecnológica de los sistemas de propulsión adaptativa, que deben operar de forma fiable en regímenes de vuelo muy diferentes sin sacrificar durabilidad ni eficiencia térmica.




