La guerra del presidente estadounidense, Donald Trump, contra Irán ha sido un «fracaso catastrófico» que ha costado la vida a miles de civiles iraníes sin lograr sus objetivos estratégicos, según un análisis del think tank estadounidense Defense Priorities publicado el 20 de mayo. La valoración, procedente de un centro de estudios influyente dentro del debate de seguridad nacional en Washington, ofrece una lectura crítica de una intervención que la administración Trump presentó como una operación limitada.

Miles de civiles muertos y ningún objetivo cumplido

El informe de Defense Priorities sostiene que, «por casi cualquier medida, la guerra de Trump contra Irán ha sido un fracaso catastrófico». El texto destaca que miles de civiles iraníes han muerto, mientras que los objetivos declarados por la Casa Blanca —entre ellos la disuasión del programa nuclear iraní y la estabilización de Oriente Próximo— no solo no se han alcanzado, sino que han empeorado.

Por casi cualquier medida, la guerra de Trump contra Irán ha sido un fracaso catastrófico. Miles de civiles iraníes y […]

El análisis atribuye el descalabro a una combinación de inteligencia deficiente, sobreestimación de la capacidad militar propia y subestimación de la resistencia iraní. El think tank critica que la estrategia de Washington se basó en la premisa de una campaña aérea breve que forzaría la capitulación de Teherán, pero la realidad sobre el terreno demostró ser muy distinta.

Un contrapunto al relato oficial

La evaluación de Defense Priorities supone un contrapunto significativo al discurso dominante en los círculos atlantistas y en la administración Trump, que hasta ahora ha presentado la guerra como un éxito táctico. El informe advierte de que las consecuencias del conflicto se extenderán más allá de Irán: el vacío de poder en la región y la escalada de tensiones benefician a actores como Rusia y China, mientras que Estados Unidos ha visto erosionada su credibilidad como potencia militar.

El análisis concluye que, lejos de fortalecer la posición estadounidense, la guerra ha generado un coste humano y estratégico desproporcionado, y que la administración Trump carece de un plan de salida viable.