El fabricante checo de chasis militares Tatra Trucks ha solicitado a la Comisión Europea que someta a un escrutinio reforzado la entrada del grupo STV Invest en su accionariado. La compañía teme que un competidor extranjero pueda acceder a información sensible de carácter militar a través de esta operación.
La petición, presentada el 6 de julio de 2026, se enmarca en los mecanismos de control de inversiones extranjeras directas que la UE puede activar cuando existe riesgo para la seguridad o el orden público. Tatra Trucks, con sede en la República Checa, es uno de los principales proveedores europeos de chasis para vehículos blindados y de transporte militar, lo que le otorga acceso a tecnologías y datos protegidos por los programas de defensa comunitarios.
El grupo STV Invest, también checo, ha manifestado su intención de adquirir una participación en la compañía, pero Tatra sostiene que detrás de la operación podrían existir intereses de potencias no comunitarias con capacidad para explotar la información estratégica obtenida. Según fuentes cercanas al expediente, la empresa ha aportado documentación que vincula a STV Invest con capital procedente de fuera de la UE, sin especificar el origen concreto.
La Comisión Europea dispone de un plazo de hasta tres meses para evaluar la notificación y decidir si autoriza, condiciona o bloquea la inversión. En los últimos años, Bruselas ha endurecido su postura ante adquisiciones de empresas europeas del sector defensa por parte de inversores extranjeros, especialmente cuando existe riesgo de fuga de tecnología dual o de uso militar. El caso de Tatra podría sentar un precedente en la aplicación del nuevo reglamento comunitario de control de inversiones, aprobado en 2024 para ampliar los supuestos de examen obligatorio.




