El Yuan Legislativo de Taiwán aprobó el 8 de mayo de 2025 un presupuesto de defensa histórico de 25.000 millones de dólares, poniendo fin a un estancamiento de seis meses que había tensado las relaciones con Estados Unidos. La votación, que sorprendió a muchos observadores, desbloqueó paquetes de defensa pendientes y refleja la creciente presión militar china sobre la isla.
Durante meses, la demora en la aprobación había generado frustración en Washington, donde un grupo bipartidista de senadores estadounidenses había instado a Taiwán a autorizar los acuerdos de defensa. La situación se agravó cuando Cheng Li-wun, la nueva presidenta del Kuomintang (KMT), el principal partido opositor taiwanés, emprendió una controvertida gira de “paz” que generó críticas sobre la postura del partido ante Pekín.
Un desembolso clave para la modernización militar
El presupuesto aprobado asciende a 25.000 millones de dólares, una cifra sin precedentes que permitirá modernizar las fuerzas armadas taiwanesas en áreas como defensa aérea, capacidades navales y sistemas de mando y control. La partida llega en un contexto de creciente actividad militar china en el estrecho de Taiwán, con incursiones aéreas y navales cada vez más frecuentes desde 2022.
La aprobación también despeja la incertidumbre sobre la relación bilateral con Estados Unidos, que había señalado que la demora ponía en riesgo el suministro de equipos críticos. Analistas taiwaneses consideran que el movimiento refuerza la credibilidad de la isla como socio fiable frente a Pekín, aunque advierten que la ejecución del presupuesto será clave para traducir el gasto en capacidades reales.




