El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha rechazado revisar la sentencia que permite a los fiscales generales de 40 estados demandar a Meta por el diseño presuntamente adictivo de Instagram. La decisión, adoptada el 27 de mayo de 2026, abre la vía a más de un centenar de litigios consolidados que podrían traducirse en indemnizaciones de miles de millones de dólares.

El caso, conocido como Vermont v. Meta, pivota sobre una cuestión clave: si las plataformas digitales pueden ser consideradas responsables de los algoritmos que fomentan conductas adictivas entre los menores. Hasta ahora, la Sección 230 de la Communications Decency Act había blindado a las tecnológicas frente a este tipo de reclamaciones, pero la negativa del Supremo a intervenir sugiere que el muro de inmunidad podría estar resquebrajándose.

Un giro en la responsabilidad de las plataformas

La demanda, presentada originalmente por fiscales de California y otros estados, sostiene que Meta diseñó deliberadamente Instagram para enganchar a los adolescentes, priorizando el tiempo de pantalla sobre su bienestar. «No podemos proteger a los niños si las plataformas no asumen su responsabilidad», declaró el fiscal general de California tras conocerse la decisión.

No podemos proteger a los niños si las plataformas no asumen su responsabilidad.

El Tribunal Supremo no ha emitido una opinión sobre el fondo del asunto, pero al negarse a revisar el fallo del tribunal inferior permite que las demandas sigan adelante. Esto supone un precedente jurídico que podría afectar a todo el sector tecnológico, ya que debilita la protección que hasta ahora ofrecía la Sección 230 a las empresas por el contenido generado por terceros.

Implicaciones para la regulación global

Aunque la decisión se limita a Estados Unidos, sus consecuencias podrían trascender las fronteras estadounidenses. La Unión Europea ya ha avanzado en la regulación de los algoritmos con la Ley de Servicios Digitales, y las demandas en EE.UU. podrían acelerar la presión para que las plataformas modifiquen sus sistemas de recomendación. Si los tribunales estadounidenses acaban imponiendo responsabilidades millonarias a Meta, otras jurisdicciones podrían seguir el mismo camino.

La batalla legal, no obstante, acaba de comenzar. Las demandas consolidadas —más de un centenar— se tramitarán ahora en los tribunales federales de primera instancia, donde se decidirá si Meta debe cambiar el diseño de sus aplicaciones o pagar indemnizaciones por los daños causados a la salud mental de los menores.