El Gobierno suizo ha concluido que extender la vida operativa de las centrales nucleares de Gösgen y Leibstadt de 60 a 80 años es técnica y económicamente viable. El informe, encargado por el Senado y publicado el 15 de mayo de 2026, supone un giro significativo en la política energética del país, donde la energía nuclear está sujeta a una moratoria de hecho desde 2017.

Hasta ahora, se consideraba que las dos plantas, situadas en los cantones de Soleura y Argovia, al norte del país, solo podrían operar durante seis décadas de forma rentable. El nuevo estudio gubernamental, sin embargo, sostiene que prolongar su funcionamiento otros veinte años no solo es factible desde el punto de vista técnico, sino que también resulta mayoritariamente ventajoso en términos económicos, según fuentes oficiales consultadas.

La revisión de la vida útil de las instalaciones nucleares se enmarca en el debate sobre la transición energética suiza. El país alpino se ha fijado el objetivo de alcanzar la neutralidad climática para 2050, y la energía nuclear aporta actualmente cerca del 30% de la electricidad nacional. El informe no entra en la posibilidad de construir nuevos reactores, pero sí abre la puerta a que las centrales existentes sigan operando más allá del plazo que se creía posible.

La decisión final sobre la extensión corresponde al Consejo Federal, que deberá evaluar también aspectos de seguridad y licenciamiento. De aprobarse, las plantas de Gösgen y Leibstadt, que entraron en funcionamiento a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, podrían seguir generando electricidad hasta mediados del siglo XXI.