El programa de adquisición de 36 cazas F-35A Lightning II por parte de Suiza se enfrenta a un posible recorte, según fuentes próximas al proceso. El incremento de los costes y las dudas internas sobre la viabilidad del proyecto han llevado al Gobierno suizo a reconsiderar el volumen del pedido, valorado inicialmente en unos 6.000 millones de dólares (unos 5.500 millones de euros).

El caza fabricado por Lockheed Martin fue seleccionado en 2021 por el Ejecutivo helvético para sustituir a la envejecida flota de F-5 Tiger II y F/A-18 Hornet. Sin embargo, las presiones presupuestarias y los sobrecostes recurrentes del programa Joint Strike Fighter a nivel global han alimentado el debate interno.

Suiza, un país no miembro de la OTAN pero con estrechos vínculos técnicos con la Alianza, había previsto la llegada de los primeros aparatos en 2027. La posible reducción del pedido afectaría a la planificación industrial de Lockheed Martin y al calendario de retirada de los cazas actuales. El Ministerio de Defensa suizo no ha hecho declaraciones oficiales, pero fuentes del departamento citadas por la prensa local señalan que se están evaluando todas las opciones para contener el gasto.

La compra de los F-35A ha sido objeto de controversia en Suiza desde el principio. En 2022, un referéndum impulsado por la izquierda pacifista logró reunir suficientes firmas para someter la adquisición a consulta popular, aunque finalmente el proyecto salió adelante. Ahora, el encarecimiento del programa y la necesidad de ajustar las cuentas públicas podrían obligar a Berna a revisar a la baja sus planes de defensa.