Los suizos rechazaron este domingo 15 de junio en las urnas una propuesta para limitar la población del país a 10 millones de habitantes. Con más del 54% de los votos en contra, la iniciativa impulsada por la derecha quedó sin efecto, según los resultados oficiales difundidos por el Gobierno suizo.

La propuesta, promovida por el Partido Popular Suizo (SVP, por sus siglas en alemán), pretendía evitar que la población superara los diez millones, un umbral que, según las proyecciones demográficas, podría alcanzarse en torno a 2030. Los defensores de la medida argumentaban que era necesaria para reducir la presión sobre el transporte, la vivienda y el medio ambiente, problemas que atribuían al aumento de la inmigración.

Un debate polarizado en Suiza

Durante la campaña, el SVP insistió en que la inmigración descontrolada saturaba los servicios públicos y encarecía el acceso a la vivienda.

Necesitamos frenar el crecimiento demográfico para proteger nuestro país y nuestra calidad de vida.

Sin embargo, los críticos, entre ellos el Gobierno federal y los partidos de izquierda y centro, denunciaron que la iniciativa convertía a los inmigrantes en chivos expiatorios de problemas estructurales como la falta de inversión en infraestructuras y vivienda social.

El referéndum se enmarca en un contexto europeo de creciente debate migratorio. Suiza, con unos 8,9 millones de habitantes actuales, tiene una de las tasas de población extranjera más altas de Europa, en torno al 25%. Los analistas señalan que el rechazo a la propuesta refleja una posición moderada entre los votantes suizos, que valoran tanto la apertura económica como la necesidad de gestionar la inmigración.

Los líderes del Partido Popular Suizo intentaron dar una lectura positiva al resultado, afirmando que la iniciativa había servido para visibilizar el debate sobre la capacidad de acogida del país. No obstante, el rechazo mayoritario cierra la puerta a medidas drásticas de limitación poblacional, al menos por ahora.