El grupo automovilístico Stellantis volverá a reunirse con los proveedores de equipamiento del área de Turín para animarlos a instalarse en Argelia, en una nueva maniobra del Gobierno argelino para profundizar la integración de su industria automotriz y reducir la dependencia de las importaciones. La presión de Argel busca desplazar a la competencia mediterránea, especialmente la española, según fuentes del sector.

El anuncio lo realizó el embajador de Argelia en Italia, Mohamed Khelifi, quien confirmó que el segundo encuentro con los fabricantes italianos tendrá lugar en septiembre de 2026 en Argel, tras una primera cita celebrada en febrero pasado en Italia. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del país norteafricano para impulsar su cadena de valor automotriz.

La presión de Argelia sobre Stellantis se inscribe en el contexto de la nueva política industrial argelina, que busca atraer inversión extranjera directa en sectores estratégicos y limitar las importaciones de vehículos y componentes. El país magrebí ya ha establecido cuotas de integración local que obligan a los fabricantes a producir un porcentaje creciente de piezas dentro de sus fronteras.

Para la industria española de componentes de automoción, muy expuesta al mercado argelino y a la competencia italiana, el movimiento supone una amenaza directa. España es uno de los principales proveedores de equipos para el sector del automóvil en Argelia, y la decisión de Stellantis de favorecer a los proveedores turineses podría reducir drásticamente los pedidos a las empresas españolas.

La asociación de fabricantes de equipos de automoción de Turín ha mostrado su disposición a colaborar, según fuentes del sector, mientras el Gobierno argelino ofrece incentivos fiscales y suelo industrial a las empresas que se instalen en el país. Stellantis, por su parte, mantiene en Argelia una planta de montaje de vehículos y busca optimizar su cadena de suministro para cumplir con las exigencias locales.

El movimiento argelino se produce en un momento de competencia creciente en el Mediterráneo, donde Marruecos también ha logrado atraer inversiones de fabricantes europeos de automóviles, convirtiéndose en un polo de exportación hacia la Unión Europea. Argelia intenta ahora replicar ese modelo, aunque partiendo de una base industrial más débil y con un entorno de negocios menos liberalizado.