La compañía aeroespacial estadounidense SpaceX, propiedad del multimillonario Elon Musk, prepara la que podría ser la mayor oferta pública inicial (OPI) de la historia, a pesar de registrar pérdidas multimillonarias. Así lo ha confirmado la empresa en un comunicado este jueves, en el que detalla que el proceso de salida a Bolsa comenzará en los próximos meses, aunque no ha precisado ni la fecha exacta ni el rango de precios de las acciones.

La decisión de cotizar en Wall Street llega en un momento en que la compañía sigue aumentando sus ingresos gracias al negocio de lanzamientos con los cohetes reutilizables Falcon 9 y al despliegue masivo de la constelación de satélites Starlink. Sin embargo, los costes asociados al desarrollo del megacohete Starship y a la expansión de la red de satélites generan pérdidas continuadas, que fuentes de la empresa cifran en varios miles de millones de dólares en los últimos ejercicios.

Una salida a Bolsa histórica

Según los analistas financieros consultados, la valoración de SpaceX podría superar los 250.000 millones de dólares (unos 230.000 millones de euros), lo que convertiría su OPI en la mayor de la historia, por delante de la de Alibaba en 2014 (25.000 millones de dólares) o la de Saudi Aramco en 2019 (29.000 millones). La operación permitiría a la compañía recaudar fondos para financiar sus ambiciosos proyectos, entre ellos el viaje a Marte y el sistema de comunicaciones global.

Elon Musk se ha asegurado, según el folleto informativo preliminar, el control permanente de la compañía mediante acciones de clase B con derechos de voto especiales, un mecanismo similar al que emplea en Tesla o X (antes Twitter). De esta forma, el magnate mantendrá la dirección estratégica sin verse presionado por los accionistas minoritarios.

Relevancia para España

La salida a Bolsa de SpaceX tiene implicaciones directas para el sector espacial español. Empresas como PLD Space (Elche) o Zero 2 Infinity (Barcelona) compiten en el mercado de lanzadores ligeros, y el dominio de SpaceX en el transporte de satélites ha reducido los costes de acceso al espacio, beneficiando a los operadores españoles. Sin embargo, la dependencia tecnológica de lanzadores estadounidenses preocupa a la Agencia Espacial Española, que impulsa el programa Miura 5 para garantizar la autonomía nacional.

En un contexto global, la OPI de SpaceX también presiona a la industria europea, que a través de Arianespace y el cohete Ariane 6 busca recuperar competitividad frente al gigante de Musk. La Comisión Europea ha reaccionado anunciando una inversión adicional de 2.000 millones de euros en lanzadores reutilizables, según informó el comisario de Industria en un comunicado el pasado martes.

SpaceX cerró 2025 con unos ingresos de 13.000 millones de dólares, un 40% más que el año anterior, pero las pérdidas netas alcanzaron los 1.200 millones, debido a los elevados costes de I+D. La compañía espera alcanzar el punto de equilibrio en 2027, según las proyecciones incluidas en el folleto de la OPI.