La empresa estadounidense SpaceX lanzó este martes la misión Transporter-17, el último vuelo de su serie de lanzamientos compartidos rideshare. El despegue se produce en un contexto de creciente preocupación en la industria espacial sobre el futuro del programa, que desde 2021 ofrece acceso asequible al espacio para pequeños satélites.
La misión, la decimoséptima de la serie Transporter, despegó desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California. Aunque SpaceX no ha detallado la carga útil completa, estas misiones suelen transportar decenas de pequeños satélites de múltiples clientes, incluidos operadores de constelaciones, startups y agencias gubernamentales.
El programa rideshare de SpaceX ha revolucionado el acceso al espacio al ofrecer lanzamientos a precios reducidos —desde 1,1 millones de dólares por 200 kilos—, compitiendo directamente con lanzadores europeos como Vega-C y con los denominados microlanzadores. Sin embargo, fuentes del sector han expresado dudas sobre la continuidad del programa a medio plazo, lo que genera incertidumbre entre los clientes habituales.
El lanzamiento de Transporter-17 se produce sin que SpaceX haya hecho declaraciones oficiales sobre posibles cambios en su estrategia de lanzamientos compartidos. La compañía estadounidense continúa centrada en el desarrollo de su cohete reutilizable Starship, que podría reemplazar gradualmente al Falcon 9 para vuelos comerciales.
La posible desaparición del programa rideshare afectaría especialmente a startups espaciales y agencias de países con presupuestos limitados, que han dependido de estas misiones para poner en órbita sus satélites a costes asequibles. En España, empresas como PLD Space y Satellogic han utilizado en ocasiones servicios de SpaceX como complemento a sus propios planes de lanzamiento.




