SpaceX, la empresa de transporte espacial fundada por Elon Musk, ha alcanzado una valoración estimada de 1,75 billones de dólares (unos 1,61 billones de euros) en el marco de su preparación para una posible oferta pública inicial (IPO). La cifra, que la sitúa como una de las compañías privadas más valiosas del mundo, ha dividido a los analistas financieros sobre si el precio es razonable, aunque todos coinciden en que el sector espacial vive un momento de expansión sin precedentes.

La valoración refleja el dominio de SpaceX en tres áreas clave: los lanzamientos reutilizables con el cohete Falcon 9, la constelación de satélites Starlink y los contratos militares con el Pentágono. Según fuentes del mercado, la empresa ha multiplicado sus ingresos en los últimos años gracias a la creciente demanda de conectividad por satélite y a su papel como proveedor principal de la NASA y las Fuerzas Armadas estadounidenses.

El debate entre analistas

Los expertos financieros están divididos. Algunos consideran que la tasación de 1,75 billones de dólares está justificada por el potencial de crecimiento de Starlink, que ya cuenta con más de 5 millones de suscriptores y proyecta cubrir zonas rurales y mercados emergentes. Otros, en cambio, advierten de que la competencia de otras empresas emergentes de satélites y la incertidumbre regulatoria podrían comprimir los márgenes a largo plazo.

SpaceX no es solo una empresa de lanzamiento; es un ecosistema que abarca desde la fabricación de naves hasta la provisión de internet global. Pero una valoración de 1,75 billones implica que el mercado descuenta un crecimiento casi perfecto durante la próxima década.

La posible IPO, que podría materializarse en los próximos 18 meses, sería la mayor del sector espacial y una prueba de fuego para el apetito inversor por empresas de alto riesgo vinculadas a la exploración espacial. Elon Musk no ha confirmado fechas, pero en declaraciones previas ha insinuado que la salida a bolsa podría producirse cuando Starship, su megacohete en desarrollo, demuestre su capacidad operativa plena.

El impacto de esta valoración se extiende a todo el sector. Otras compañías del ámbito espacial también han visto aumentar sus valoraciones en los mercados secundarios, y fondos de inversión soberanos de Oriente Próximo y Asia han mostrado interés en participar en futuras rondas de financiación.