El Mando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) ha informado este martes de un nuevo ataque contra una presunta lancha narcotraficante en el océano Pacífico Oriental, una operación que se saldó con al menos un fallecido. El bombardeo, ejecutado en aguas internacionales, forma parte de la campaña estadounidense contra el tráfico de drogas, aunque ha reabierto el debate sobre la legalidad de estas intervenciones.

En un comunicado, SOUTHCOM aseguró que sus fuerzas identificaron y atacaron una embarcación sospechosa de transportar estupefacientes, sin ofrecer pruebas concretas que respalden la acusación. El Pentágono no ha presentado evidencias sobre la carga de la lancha ni sobre la amenaza que representaba, un patrón habitual en este tipo de misiones según críticos de la política antinarcóticos estadounidense.

Una práctica sin control judicial

La operación se produce en un contexto de creciente cuestionamiento a las acciones militares de Washington en alta mar. Organizaciones de derechos humanos han denunciado que estos bombardeos constituyen ejecuciones extrajudiciales, al no mediar proceso legal ni posibilidad de detención o inspección. El Mando Sur, por su parte, defiende que actúa dentro del marco de la lucha contra el narcotráfico y la protección de las rutas marítimas.

El ataque tuvo lugar en el Pacífico Oriental, fuera de las aguas territoriales de cualquier país, lo que amplía el alcance militar de EE.UU. sin supervisión judicial, según advierten analistas. La falta de transparencia sobre los criterios para identificar objetivos y sobre el número real de víctimas ha generado críticas tanto en el ámbito doméstico como internacional.