La tasa de capacidad de misión completa de la flota global de cazas F-35 cayó al 25% en el año fiscal 2025, según un informe de la Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de EE.UU. (GAO) publicado el pasado 12 de junio. Esto significa que solo uno de cada cuatro aviones del programa más caro de la historia militar —estimado en más de 1,7 billones de dólares— está plenamente operativo para combatir.

El descenso continúa una tendencia negativa registrada en ejercicios anteriores y sitúa la disponibilidad del caza de quinta generación muy por debajo de los objetivos oficiales del Pentágono, que aspiraban a un 80% para la variante F-35A de la Fuerza Aérea estadounidense. El informe de la GAO señala que los problemas de mantenimiento, las interrupciones en la cadena de suministro y los retrasos en las actualizaciones de software —especialmente el bloque Technology Refresh 3— son los principales factores que explican el deterioro.

La flota del F-35 arrastra una tasa de capacidad de misión completa decreciente desde 2021, y las proyecciones internas de la Oficina del Programa Conjunto indican que será difícil alcanzar los objetivos de disponibilidad antes de 2028.

El programa F-35, desarrollado por Lockheed Martin, es la columna vertebral de la aviación de combate de EE.UU. y de numerosos aliados de la OTAN, incluidos Reino Unido, Italia, Países Bajos, Noruega, Bélgica, Dinamarca, Polonia, Finlandia y Japón. España también ha expresado interés en adquirir el caza para sustituir parte de su flota de Harrier y F-18, aunque aún no ha formalizado un pedido.

Un punto débil estratégico en la disuasión aliada

La baja disponibilidad operativa del F-35 tiene implicaciones estratégicas directas. En un escenario de alta tensión con Rusia o China, la capacidad de la OTAN para proyectar poder aéreo de quinta generación quedaría seriamente limitada si solo una cuarta parte de la flota está lista para el combate. El informe de la GAO subraya que las tasas de capacidad de misión completa varían según la variante: el F-35A convencional ronda el 30%, el F-35B de despegue corto y aterrizaje vertical desciende al 24%, y el F-35C embarcado apenas alcanza el 19%.

Un problema estructural de mantenimiento y software

La GAO identifica como causas principales la escasez crónica de piezas de repuesto, la falta de personal cualificado para el mantenimiento del motor Pratt & Whitney F135, y los continuos problemas con el sistema Autonomic Logistics Information System (ALIS), el software que gestiona la logística del caza. El Pentágono ha reconocido públicamente que la modernización del motor y la implantación del nuevo sistema Operational Data Integrated Network (ODIN) son prioritarias, pero su despliegue completo no se espera hasta 2027.

El coste acumulado del programa supera ya los 1,7 billones de dólares en todo su ciclo de vida, lo que lo convierte en el sistema de armas más caro jamás desarrollado. La persistente caída de la operatividad añade presión política sobre el Departamento de Defensa y sobre Lockheed Martin, cuyo contrato de producción podría verse afectado si no se corrigen los problemas.