Una nueva auditoría de organismos reguladores estadounidenses ha revelado que apenas el 25% de la flota global de cazas F-35 se encuentra en condiciones operativas plenas. El informe, publicado este 15 de junio de 2026, constata que los problemas persistentes de mantenimiento y disponibilidad afectan a todos los operadores del programa Joint Strike Fighter (JSF), incluidos los países de la OTAN.

La auditoría, realizada por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) de Estados Unidos, analizó los datos de disponibilidad de las fuerzas aéreas estadounidenses y de los socios del programa. Según el documento, solo uno de cada cuatro F-35 puede cumplir misiones en su capacidad total, mientras que el resto presenta limitaciones parciales o se encuentra en mantenimiento. El Pentágono ha reconocido públicamente los desafíos logísticos, atribuyéndolos a la complejidad del sistema de armas y a los retrasos en la cadena de suministro de piezas críticas.

El F-35, desarrollado por Lockheed Martin, es la columna vertebral de la aviación de combate aliada y constituye el programa de defensa más costoso de la historia, con un coste total estimado superior a los 1,7 billones de dólares. La baja operatividad afecta directamente a la capacidad de disuasión y a la interoperabilidad de la OTAN, ya que varios países europeos, entre ellos España, han realizado pedidos del caza furtivo. La propia OTAN ha reiterado en varias ocasiones su dependencia del F-35 para las misiones de superioridad aérea y ataque de precisión.

Un problema crónico

No es la primera vez que la GAO alerta sobre la disponibilidad del F-35. Ya en 2023, un informe similar señalaba que la tasa de disponibilidad general se situaba en torno al 55%, lejos del objetivo del 80% fijado por el Pentágono. A pesar de las mejoras introducidas, el nuevo estudio muestra un retroceso significativo. Entre los factores señalados figuran la escasez de motores Pratt & Whitney F135, la obsolescencia de algunos componentes electrónicos y la falta de personal técnico cualificado para las tareas de mantenimiento en las bases aliadas.

La noticia llega en un momento de creciente tensión geopolítica, en el que la Alianza Atlántica refuerza su presencia en el flanco este y busca garantizar la disponibilidad de sus medios aéreos. La auditaría ha sido remitida al Congreso de Estados Unidos, donde se espera que genere un intenso debate sobre los plazos y los costes del programa JSF.