El mayor mecanismo de financiación de la innovación de la Unión Europea cuenta con un presupuesto de 1,8 billones de euros, pero las empresas apenas lo solicitan. Según ha trascendido este viernes, solo aquellas compañías con capacidad para mantener un departamento interno capaz de descifrar las complejas convocatorias logran acceder a los fondos, lo que deja fuera a la mayoría del tejido empresarial europeo.
La situación resulta especialmente relevante para países como España, donde la absorción histórica de fondos europeos ha sido tradicionalmente baja. Si los mecanismos de acceso siguen siendo inaccesibles, se corre el riesgo de perpetuar la brecha de innovación que separa a las regiones del sur del continente de las del norte, más acostumbradas a gestionar este tipo de programas.
El mayor mecanismo de financiación de la innovación del mundo está, en la práctica, al alcance de quien puede pagarse un departamento para descifrarlo. Y eso, hoy, ya no tiene por qué ser así.
Un problema de acceso que lastra la competitividad
El fondo, que probablemente engloba programas como Horizonte Europa y otros instrumentos del Next Generation EU, está diseñado para impulsar la investigación y el desarrollo tecnológico en toda la Unión. Sin embargo, según fuentes comunitarias, la complejidad burocrática y los requisitos administrativos desincentivan a las pymes y a las empresas medianas, que carecen de los recursos humanos especializados necesarios para presentar solicitudes competitivas.
Este desfase entre la disponibilidad de fondos y su uso efectivo pone en entredicho la eficacia de la política de innovación europea y amenaza con dejar a una parte importante del ecosistema empresarial sin acceso a la financiación necesaria para competir a nivel global.




