La empresa emergente Satellite Orbital Access and Removal (SOAR), con sede en Florida, ha anunciado una alianza con la Universidad de Texas en El Paso (UTEP) para desarrollar una tecnología de captura pasiva de desechos espaciales de pequeño tamaño. El anuncio se realizó el pasado 15 de julio en Napa (California), según informó SOAR en un comunicado.

El proyecto se centra en la basura orbital menor de 10 centímetros, una categoría de residuos que, por su abundancia y dificultad de detección, supone una amenaza creciente para los satélites activos y la sostenibilidad de las órbitas bajas. Aunque los detalles técnicos de la solución no se han hecho públicos en este avance, la colaboración busca abordar un vacío en las capacidades actuales de remediación orbital.

La acumulación de fragmentos pequeños en órbitas bajas terrestres es un problema crítico para el tráfico espacial. Mientras que los desechos de mayor tamaño pueden ser rastreados y, en algunos casos, retirados activamente, los objetos más pequeños multiplican el riesgo de colisiones que podrían generar cascadas de nuevos fragmentos, el denominado síndrome de Kessler.

SOAR, una startup especializada en acceso y retirada orbital, aporta su experiencia en sistemas de captura y maniobra en el espacio. UTEP contribuye con su capacidad de investigación en materiales y sensores para el desarrollo de un sistema pasivo —es decir, que no requiere propulsión activa para interceptar los residuos—, según fuentes de la compañía.

El anuncio se produce en un contexto de creciente atención internacional al problema de la basura espacial, que afecta a múltiples sectores, desde las comunicaciones por satélite hasta la observación de la Tierra y la seguridad nacional.