Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda han confirmado un brote de la fiebre del Ébola que ya ha causado 88 muertos en territorio congoleño y uno en Uganda. El anuncio, realizado este sábado, alerta de que se trata de la cepa Bundibugyo, para la que no existe vacuna ni tratamiento específico, lo que eleva el riesgo de propagación regional.
El ministro de Salud congoleño, Samuel-Roger Kamba, ha explicado que las pruebas de laboratorio han identificado esta variante del virus, que presenta una letalidad de hasta el 50%. «Esta cepa no tiene vacuna ni tratamiento específico», ha declarado Kamba, subrayando la gravedad de la situación.
Un brote que amenaza la región de los Grandes Lagos
Los primeros casos se han registrado en la localidad de Bundibugyo, en el este de la RDC, cerca de la frontera con Uganda. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha movilizado equipos de respuesta rápida para contener la epidemia, aunque la falta de inmunización dificulta las tareas de control. Las autoridades ugandesas han reforzado la vigilancia en los puestos fronterizos y recomiendan evitar desplazamientos no esenciales a la zona afectada.
El brote actual supone un desafío adicional para los sistemas de salud de ambos países, que ya enfrentan otras emergencias sanitarias y de seguridad. La comunidad internacional, incluida España a través de su cooperación en África, sigue de cerca la evolución del virus, ante el temor de que pueda extenderse a otras naciones de la región de los Grandes Lagos.




