La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el lunes 18 de mayo de 2026 una emergencia de salud pública de importancia internacional por un nuevo brote de ébola que ha causado al menos 88 muertes confirmadas y unos 300 posibles contagios. La alerta, la máxima que puede emitir el organismo, se activa ante la ausencia de vacuna o tratamiento específico para la cepa circulante y la presencia de grupos armados que atacan al personal sanitario, lo que dificulta la contención.
La OMS no ha precisado la ubicación exacta del brote, pero fuentes del organismo indicaron que el virus ya circula en varios países y que su periodo de incubación prolongado complica los esfuerzos de control. La declaración de emergencia internacional, la séptima de la historia para el ébola, permite a la OMS coordinar la respuesta global, emitir recomendaciones de viaje y comercio, y movilizar fondos de emergencia.
Sin vacuna ni tratamiento
La cepa actual tiene una letalidad menor que otras variantes, pero sigue siendo altamente peligrosa, según la OMS. La ausencia de una vacuna aprobada y de un tratamiento específico obliga a los equipos sanitarios a recurrir a medidas de aislamiento, rastreo de contactos y cuidados paliativos. La experta en enfermedades infecciosas Aileen Marty explicó la gravedad de la situación:
El virus tiene un periodo de incubación largo y no cuenta con vacuna ni tratamiento específico. La presencia de grupos rebeldes que atacan al personal médico complica aún más el control del brote.
La presencia de grupos armados en las zonas afectadas ha provocado ataques y secuestros contra los equipos sanitarios, lo que ha obstaculizado las labores de rastreo y aislamiento. La OMS ha instado a los gobiernos de los países afectados a garantizar la seguridad del personal médico y facilitar el acceso humanitario.
Alarma global
La OMS ha urgido a los estados miembros a reforzar la vigilancia epidemiológica y a preparar capacidades de aislamiento. El Ministerio de Sanidad de España sigue de cerca la evolución del brote y no descarta activar protocolos de vigilancia en aeropuertos, según fuentes del departamento. El brote anterior más grave, el de África Occidental entre 2014 y 2016, causó más de 11.300 muertes.




