La comunidad científica reclama que la inversión en biología es tan necesaria como la ingeniería para establecer una presencia permanente en la Luna. Así lo sostiene un artículo de opinión publicado este jueves, que subraya que la sostenibilidad de las bases lunares depende de la investigación en reciclaje de recursos, producción de alimentos y salud de las tripulaciones.

El texto recuerda que la última misión tripulada a la superficie lunar, el Apolo 17, en diciembre de 1972, solo permitió a los astronautas Gene Cernan y Harrison Schmitt permanecer 75 horas sobre el suelo selenita. En ese breve lapso, realizaron tres caminatas espaciales y recogieron muestras. Ahora, con los planes de la NASA de regresar a la Luna mediante el programa Artemis, y la ambición de establecer una presencia permanente, la perspectiva cambia radicalmente.

Biología frente a ingeniería

Hasta ahora, el enfoque dominante ha sido el desarrollo de infraestructuras: hábitats, sistemas de energía, comunicaciones y movilidad. Sin embargo, el artículo argumenta que sin un conocimiento profundo de los procesos biológicos aplicados al entorno lunar, cualquier base sería insostenible a largo plazo. Cuestiones como el reciclaje de agua y desechos, la producción de alimentos mediante cultivos hidropónicos o la protección de la salud de los astronautas frente a la radiación y la baja gravedad requieren inversión en biología espacial.

El texto señala que la economía lunar incipiente también depende de estos avances: la extracción de recursos in situ (ISRU) puede beneficiarse de procesos biotecnológicos, como la bioremediación o la producción de materiales mediante microorganismos. Sin una inversión paralela en biología, las misiones de larga duración se enfrentarán a obstáculos insalvables.

La biología es la gran olvidada en la planificación de la presencia lunar. Sin ella, cualquier base será un campamento temporal, no un hogar permanente.

El artículo concluye que, para que la presencia en la Luna sea realmente sostenible, es imprescindible que las agencias espaciales y los inversores privados incluyan la investigación biológica como pilar fundamental, al mismo nivel que la ingeniería.