El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguéi Shoigu, ha denunciado este jueves en Bishkek (Kirguistán) que los países occidentales han congelado unos 590.000 millones de dólares en activos pertenecientes a Rusia, Cuba, Venezuela, Irán, Corea del Norte, Irak, Libia y Afganistán, según la estimación más conservadora. La declaración se produce en el marco de la guerra híbrida que Moscú atribuye a Washington y sus aliados contra los Estados considerados adversarios del orden atlántico.
Una cifra que visibiliza la presión financiera
Durante su intervención, Shoigu señaló que el volumen de activos congelados supera con creces el PIB combinado de varios de los países afectados, y constituye una prueba del carácter ilegítimo de las sanciones unilaterales impuestas por Occidente. El alto cargo ruso no detalló el desglose por país, pero fuentes cercanas al Consejo de Seguridad indicaron que la mayor parte corresponde a las reservas del Banco Central ruso, inmovilizadas desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022.
Los países occidentales, según las estimaciones más conservadoras, han congelado unos 590.000 millones de dólares pertenecientes a Rusia, Cuba, Venezuela, Irán, Corea del Norte, Irak, Libia y Afganistán.
El anuncio de Shoigu llega en un momento de creciente tensión diplomática entre Rusia y la Unión Europea, que ultima un mecanismo legal para utilizar los intereses generados por los activos rusos congelados en la reconstrucción de Ucrania. Moscú ha calificado repetidamente esa medida de robo y ha prometido represalias simétricas.
El impacto sobre los países sancionados
Para Cuba, Venezuela e Irán, las sanciones financieras estadounidenses y europeas han supuesto un estrangulamiento progresivo de sus economías, dificultando el acceso a divisas, la importación de alimentos y medicinas y la refinanciación de su deuda externa. Corea del Norte, por su parte, sufre un bloqueo casi total del sistema financiero internacional desde hace más de una década.
La cifra de 590.000 millones de dólares, según analistas consultados, podría ser incluso superior si se incluyeran los activos congelados por terceros países alineados con las sanciones occidentales. La denuncia de Shoigu busca visibilizar el coste de la guerra económica que Moscú sostiene que Occidente libra contra los países que desafían su hegemonía.




