La petrolera anglo-neerlandesa Shell ha publicado su Shell LNG Outlook 2026 con una advertencia directa: un posible bloqueo en el estrecho de Ormuz podría desencadenar una grave crisis en el suministro mundial de gas natural licuado (GNL). El informe, divulgado el 30 de junio, subraya que las tensiones geopolíticas en la región representan una amenaza creciente para las rutas de aprovisionamiento energético.

El estrecho de Ormuz, punto de paso obligado para el GNL procedente de Oriente Medio, concentra una parte significativa de las exportaciones globales del combustible. Un eventual bloqueo, en un contexto de mercado ya ajustado por la alta demanda y la escasa capacidad de producción excedentaria, alteraría de inmediato los flujos hacia Europa y Asia.

El informe de Shell llega en un momento en que el mercado global de GNL se enfrenta a una oferta limitada durante los próximos años, agravada por el retraso de nuevos proyectos de licuefacción y la competencia asiática por las cargas. La compañía advierte de que «la realidad energética actual exige una infraestructura fiable y políticas estables más que nunca».

Para España, la advertencia tiene una relevancia especial. El país cuenta con una amplia red de plantas de regasificación y se ha consolidado como hub gasista europeo, canalizando hacia el centro del continente parte del GNL que recibe. Una interrupción en Ormuz afectaría directamente a sus importaciones, en particular las procedentes de Catar, uno de sus principales suministradores. La dependencia española del GNL, combinada con el limitado margen de maniobra del mercado spot, sitúa a la Península en una posición vulnerable ante cualquier disrupción en el golfo Pérsico.

La crisis energética de 2022 ya evidenció la fragilidad del sistema gasista europeo tras la reducción de los flujos rusos. El nuevo escenario que dibuja el Shell LNG Outlook 2026 añade una capa adicional de incertidumbre geopolítica, en un momento en que los gobiernos europeos buscan diversificar sus fuentes de suministro y reducir su exposición a rutas estratégicas conflictivas. La advertencia de Shell sitúa el estrecho de Ormuz como el próximo punto caliente del tablero energético global.